Para que un suelo posea verdadero valor agrícola, debe reunir tres condiciones fundamentales.
1. - Contener suficientes partículas pequeñas (arcilla y limo) para que retengan la humedad alrededor de las raíces de las plantas.
2. - Contener bastantes partículas mayores (grava y arena) para que sea poroso y así las raíces reciban suficiente aire para mantener viva la planta.
3. - Poseer los elementos químicos necesarios para nutrir las plantas. Cuando el suelo no posee estos nutrientes, pueden agregarse fertilizantes o abonos.
Estas condiciones hacen de los suelos el mejor de los recursos naturales, pero es bueno también recordar que el suelo es un recurso natural que se agota como se agota el agua y debemos cuidarlo y protegerlo, no sólo para nosotros, sino para las generaciones futuras.
Los suelos calizos: su tonalidad es clara y suelen ser terrenos pedregosos y poco profundos.
Una ventaja que destaco sobre él: su riqueza en nutrientes, lo que hace posible que muchas plantas se acomoden gustosamente en él. Por ejmplo algunas aromáticas (romero, lavanda, malva común, campanilla, salvia, crisantemo, laurel, lilo, adelfa, etc.).
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